Me meo.
Vale, es tarde y me van a echar del ordenador... ¡y mi ordenador huele a quemado! Así que tengo que escribir algo rápido para actualizar hoy también. Y....
¡Por fin! ¡Tras cuatro años, ayer saqué el tiempo suficiente para leer "Sueño de una noche de verano"! Sí, la gran obra de Shakespeare. Soy la leche, cuando menos tiempo tengo, más saco. Estoy en exámenes, y me pego hora y media para leer algo que nada tiene que ver con la información radiofónica(es que... no hay color). Esto es como cuando me leí El Código da Vinci en tres dias en los exámenes finales de 2º de Bachiller.
Y es que he decidido que tengo que reparar el daño; este año llevo leídos sólo dos libros por gusto: Crónicas Marcianas y El Buscón. Con Sueño de una noche de verano, van tres. Y me he puesto con Miguel Strogoff. Vuelvo a pillar carrerilla.
¿Y qué saqué de la magna obra que ayer devoré? La conclusión de que da igual que la escribieran hoy, que si se representara seguiría causando igual risa. Algo meritorio, porque qué difícil es hacer un humor imperecedero. La tragedia es bastante inmortal y universal, pero el humor cambia según épocas. Pero obras como las de Shakespeare, o el Quijote, nos permiten ver que también puede haber un humor universal más allá de la payasada y las películas para adolescentes hormonados tipo American Pie.
Así que todos a leer Shakespeare.
Ciao.
