Los expertos advierten y nosotros no hacemos caso
Creo que hoy vamos a estar saturados por el caso De Juana, así que lo voy a obviar. Pero un asunto no menos importante del día es la conferencia en Bruselas de los jefes de estado y de gobierno de la UE para combatir el cambio climático, cuyo resultado, según El País , ha sido muy satisfactorio.
Por suerte hoy me ha dado por coger La Vanguardia: me parece uno de los mejores periódicos de tirada nacional. Es el de trayectoria más larga en España (desde 1881), y se nutre mínimamente de agencias para sus informaciones, por lo que podemos encontrar artículos de corresponsales propios.
También tengo que decir que tengo acceso gratis a este medio en mi facultad (bueno, de gratis nada, porque la clavada por la matrícula es de aúpa), y que ese es el motivo que hace que lo lea bastante a menudo.
En especial me encanta la última página del periódico, que todos los días utilizan para hacer entrevistas a personajes de lo más variopinto. Hoy no han podido dar más en el clavo: cambio climático . No puedo decir más que suscribo hasta la última coma que Serge Latouche, pofesor de Economía en una universidad parisina, contesta al entrevistador, Víctor Amela.
Es, como mínimo, curioso el contraste entre las optimistísimas palabras de Zapatero y lo que afirma este tipo con barba. Desde luego, Latouche acierta:
- Yo creía que crecer era bueno.
- ¿Sí? En Europa, el producto interior bruto en 200 años se ha multiplicado por treinta. Y pregunto: ¿somos hoy treinta veces más felices?- Entendido.
- Consumimos 20 o 30 veces más, ¡eso sí! La lógica imperante es: ¡más, más, siempre más! Eso nos conduce a una colosal presión sobre los recursos naturales, a agotarlos.
Por cierto, este profesor también hace referencia, desde otro punto de vista, a nuestros excesos alimentarios. Seis kilos de petróleo para un kilo de carne. ¿Es ético que derrochemos, entonces? Ahora pensad cuántos recursos consumen los del McDonalds(=burger king=pizza hut=telepizza =...), y cómo tienen que explotar a sus trabajadores para sacar rentabilidad de precios tan bajos, y cómo de tontos somos nosostros para comer algo que es de todo menos bueno para la salud.
A todo esto, para los interesados, podemos calcular la huella ecológica. A mí me salen dos planetas, el doble de lo que tendría derecho, y encima estoy por debajo de la media española. Si queréis calcularlo.. www.myfootprint.org
Me gustaría que Zapatero hiciera este test, desde luego. Y también Al Gore.
Ya lo sé, es difícil, estoy siendo utópico y blablabla, pero me resisto a terminar bañándome en la mierda. Cuando lo hagamos, nos arrepentiremos de no haber escuchado a los expertos. Y termino con otra cita de Latouche:
Yo prefiero adquirir un nuevo amigo a un nuevo coche


habitaquo dijo
Muy interesante tu reflexión, Bardo Negro.
Enredarnos en la sociedad del consumismo y del siempre-quiero-más es tan sumamente fácil que todos caemos en ello. Y, lo más curioso, es que nosotros tenemos el poder de cambiarlo. Somos nosotros los que elegimos comer en el McDonalds o comprar la fruta en el mercado que se surte de la agricultura ecológica local. Somos nosotros los que cogemos un avión como nuestros abuelos cogían la bicicleta. Somos nosotros los que vamos en coche a comprar el pan....
Latouche tiene razón. Y la derivada de sus palabras es que hemos perdido los valores importantes. Cambiamos la amistad por el dinero. Y así no vamos a ninguna parte.
¡Saludos!
11 Abril 2007 | 07:23 PM