Vacío retórico
Cómo está el tema, uno se pega sin publicar dos semanas y ve que hasta le dejan comentarios(muchas gracias por ello), pero se agobia porque quiere contar muchas cosas y no tiene tiempo; es increíble lo que puede pasar en dos semanas con el comienzo de un nuevo cuatrimestre.
Lo que más me desanimó fue que intenté publicar un post sobre De juana Chaos, pues por fin encontré los artículos por los que le cayeron 12 años de cárcel, y luego 3. Escribí un larguísimo texto analizando detalladamente ambos artículos, lacoctelera me lo perdió, y no tuve ganas de reescribirlo. Básicamente quedaba patente la desproporción entre estar 20 años en la cárcel por 25 asesinatos y 3 por escribir dos artículos que lo único que señalaban era la imbecilidad y estupidez de la ideología de una pandilla de terroristas que van de salvapatrias, en las que las amenazas son bastante mínimas, aparte de la típica retórica de llamar fascista a la gente.
Precisamente de retórica quiero hablar, porque la tenemos día sí día también.
Fascista, democracia, estado de derecho, comunista, paz, guerra, solidaridad, liberal, igualdad, progresista...
Son estas palabras que llenan la boca de quienes las pronuncian, pero que no dicen nada. Los del gobierno son unos fascistas.
Yo apoyo la democracia y por eso creo que las mujeres pueden hacer el pino más que los hombres.
Espero que el estado de derecho actúe con contundencia sobre quienes se saltan la ley.
Esos comunistas que apoyan a Zapatero están obsoletos. Lograré la paz enviando tropas a (ponga nombre de país tercermundista con muchos recursos que más le guste).
Creo que son algunos ejemplos del uso de esas palabras que pueden ilustrar con qué ligereza se usan. En común tienen todas ellas que han perdido su sentido original y han pasado a significar "bueno" o "malo"; alimentan la visión maniquea simplificada de la realidad que todo buen propagandista manipulador necesita para llegar o mantenerse en el poder.
El problema es que decir "bueno" o "malo" durante horas y horas seguidas a lo largo de meses es problemático; tenemos que conseguir que la audiencia cambie de palabras. Al fin y al cabo, según hablamos pensamos, y eso es algo que Orwell nos mostró magníficamente en 1984 (nunca me cansaré de citar esa obra de arte) con la neolengua.
Y no nos damos cuenta, pero es así. Cuando alguien, al comenzar una frase, invoca la democracia o el estado de derecho parece que ya va a decir algo bueno y automáticamente nos olvidamos de prestar atención al contenido que viene después. Hasta Bush invoca la democracia, y dice que va a liberar Iraq; será que los libera del cuerpo y deja que sus espíritus vayan con Alá. O cuando alguien dice que es un liberal sabemos que es bueno, pero si afirma ser neoliberal sabemos que es malo.
Por no hablar de que todos somos solidarios. Claro, es muy fácil ser solidario. Y tolerante: y nos enorgullecemos de eso. Aunque acto seguido nos quejemos de la "invasión" que están llevando a cabo los inmigrantes; o, mejor dicho, los inmigrantes pobres que vienen de África y Sudamérica. ¿Por qué no decimos lo mismo de otras comunidades de inmigrantes?
Siento no poder ofrecer una perspectiva más profesional del asunto, al fin y al cabo no soy filólogo, sólo un proyecto de periodista, y no pretendo realizr un estudio a fondo sobre los términos de manipulación. Sólo que la gente se dé un poco más de cuenta y esté en guardia, lo cual no es más que un cambio de actitud. He dicho.


amigaeterna dijo
A veces pasa tras un largo tiempo sin escribir que cuesta retomar la palabra... a mi me ocurre en forma de horror vacui, el miedo a la página en blanco que me impide incluso ordenar todas las ideas que bullen en mi cabeza.
Pese a la pérdida y el agobio, has escrito un buen post sobre algo muy interesante. Las palabras pueden perder el sentido de ser tanto sobadas, y más aquellas que comentas como bien/mal, solidaridad, tolerancia. Puede que no seas filólogo, pero sí sabes de palabras y significados.
Saludos,
22 Febrero 2007 | 12:32 AM