La Coctelera

Observatorio onírico

Bardo Negro, demiurgo dramaturgo de los sueños

6 Noviembre 2006

Un vampiro traidor

Lo prometido es deuda, así que os voy a relatar la historia de mi Rol en Vivo, del que podéis encontrar más información en la web de Alter Paradox y en la de Pecados Desenterrados, que así se llamaba la partida. También hay un vídeo en youtube. Y éste de los ojos poseídos era yo.

Gloria y pena de un traidor

Miguel Soroya llegó a Pamplona aquella noche con un sólo propósito: evitar que el Sabbat se hiciera con el control de la ciudad. Tarea nada sencilla si uno pertenecía a ese grupo, donde la traición se pagaba muy cara. Tampoco le importaba demasiado morir, al fin y al cabo ya lo estaba, y nunca quiso ser un vampiro.
Jamás olvidaría ese reclutamiento forzoso, ese sufrimiento y esa tortura. Lo había mantenido en secreto demasiado tiempo, pero ni una noche más. La ciudad vivía tranquila, y no permitiría que el Sabbat se hiciera con su control.
No era fácil. Era un Lasombra, con sólo verle, cualquier otro vampiro enemigo de su grupo dispararía antes de preguntar. No podía pedir ayuda, a pesar de que ser el más feroz enemigo del Caliz de Tinieblas. Estaba dentro de él y eso era todo.
Había llegado hasta aquí, así que no iba a amedrentarme. Nos reunimos y nos presentamos. Genial, teníamos muchas divisiones internas, empezando por la lucha entre Sentino e Ignatius por el poder.
Aun así, no podía actuar solo, tenía que conseguir aliados, y la única forma de conseguirlos sabiendo que no me traicionarían era atándolos a mi sangre. Primero lo intenté con una bella negociadora, pero su sentido de la alerta hacía la tarea demasiado arriesgado. Seguí pensando... ¡el malkavian! Era un médico a las órdenes de Sentino. Lo vincularía y conseguiría que no le curara... sólo tenía que meterle una bala desde las sombras.
Y, ciertamente, lo conseguí. Pero estaba vinculado a Sentino, cosa que no le hacía mucha gracia, sólo había que encontrar la forma de matar a mi jefe. Un trabajo sucio que me hizo “La Mano”, en unas negociaciones con los anarquistas. Perfecto, nadie del sabbat devolvió el disparo; no queríamos a Julio.
Sin embargo, fue entonces cuando el malkavian nos durmió a todos, y cayó bajo el influjo de un extraño toreador, que resistió su canción de cuna. Al sonsacarle que yo le había vinculado... intentó matarme. Fue un milagro que no lo consiguiera; ojalá lo hubiera hecho. También hablamos con los tecnócratas, y uno de ellos, no muy listo, cayó bajo mi vínculo. Lástima que no conseguí gran cosa de él.
Acto seguido despertamos todos, y nos recogimos. Por cierto, Ignatius y otros tres vampiros faltaban...
Por eso Kraus, el líder Tzimisze, se hizo con el cáliz de sombras, y gracias a otro guerrero la sombra que confiaba en mí (iluso), conseguí llevar, al menos temporalmente, la batuta en el clan lasombra. Así que Kraus decidió ir a negociar con los anarquistas. Yo, en segundo plano y con un rifle y, ¡oh, sorpresa! El que me había casi matado era su líder.
Realmente, no me gusta que me maten, así que me oculté y tras apuntar durante un rato, atravesé su milenario cráneo con una preciosa bala, tras lo que desaparecí con mi excepcional habilidad para esfumarme delante de los ojos de cualquiera. La lucha comenzó(algo que desaba), esperaba yo (equivocadamente), que la fuerza bruta de los anarquistas pudiera contra los “míos”.
Tenía poca sangre, así que cacé en nuestro territorio; al menos eso intenté, porque los anarquistas ya habían saqueado todo. Allí me encontré con los tres desaparecidos, estaban tratando con el propio príncipe Sagrat para luego traicionarle. Genial, podía entrar en contacto con la Camarilla y vender a su príncipe el Sabbat.
Pedimos audiencia con Sagrat, pero sólo el guerrero (me extrañó porqué no la negociadora), habló con Sagrat. Demasiado tiempo, tanto que los otros dos nos fuimos. Tres extraños compañeros de viaje, y yo desconfiaba de los dos. Pero sabía que el guerrero era un traidor, sólo por su secretismo.
En esto que volvimos con lo que quedaba del Sabbat. Había que elegir un líder; aunque habían ganado a los anarquistas, Kraus estaba muerto. Mierda, fue lo primero que pensé, no tenía que haber confiado en la fuerza bruta de esos capullos descerebrados. Pero sabía que algunos confiaban en mí. Tenía que arriesgarme, me ofrecería para guiarlos hasta la batalla con la Camarilla, hasta la perdición, si mandaba yo. Pero esa negociadora hizo que me descubrieran. Podía haberla matado y haberme ganado el respeto cuando me hizo esa pregunta inquisitiva, pero me bloqueé y sólo pude huir. Aun vampiro, tenía reparos para matar, ella no me había reclutado.
Huí, y acabé en el elíseo de la Camarilla. Esperaba que antes o después me mataran ellos mismos, más pronto que tarde. Asistí a la muerte de Ignatius, y me alegré porque el era un peso pesado en el Sabbat. Conseguí incluso llevarme bien con una toreadora, y a poder hablar con los Ventrue. Oí extaños rumores de que Sagrat estaba muerto, lo que resultó ser mentira, por cierto.
Pero Arikel, esa arpía, había sido comprada por el guerrero Lasombra, y me envenenó. Ni siquiera tuve tiempo para pegarle un tiro, y allí caí. Para siempre, en la oscuridad, con el alivio de que esa noche el Sabbat sería exterminado por uno de ellos... pero esa es otra historia.

servido por bardonegro sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de bardonegro

Observatorio onírico

ver perfil »
contacto »
Bienvenidos todos, tanto si ya habéis visitado este minúsculo rinconcito de bits que navega por la red como si os lo habéis encontrado, por casualidad o buscando. Somos lo que lescribimos, y esto es lo que escribo. Sólo veréis mi visión del mundo, y no espero más que abrir y abrirme los ojos. Por supuesto, todos los comentarios son bien recibidos.

Fotos

bardonegro todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?