Señoras y señores, damas y caballeros, les voy a deleitar con un conocimiento digno de los mayores sabios de la humanidad. Un saber buscado incansablemente por ordas de investigadores, cuya solución estaba vedada para los humanos corrientes.
Excepto para aquellos afortunados(cada vez menos, gracias a la LOGSE), que tengan nociones de las lenguas clásicas: el latín, lengua del imperio romano y conseravado a través de los siglos por la iglesia; y el griego, cuna de la civilización occidental. Veamos las definiciones, según la RAE.
Ninfómana: (de ninfa y manía) Mujer que padece de ninfomanía.
Ninfomanía: (de ninfa y manía) Furor uterino.
Manía: (del lat. manía, que a su vez viene del griego manía) Especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor.
Ninfa: (del lat. nympha, del griego nimfa) Esta palabra ya tiene más acepciones. La original es "Cada una de las fabulosas deidades de las aguas, bosques, selvas, etc., llamadas con varios nombres, como dríada, nereida, etc.", pero hay que señalar que todas tienen connotaciones sexuales. Especialmente la sexta acepción, pues las ninfas son los "labios pequeños de la vulva". Otras acepciones son de uso coloquial, pero todas hacen referencia a la belleza femenina.
Y ya sólo queda una definición. Furor uterino:Deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula.
Más claro, agua. Ninfomanía significa furor uterino, sólo las mujeres tienen útero, y una de los dos étimos de esta palabra significa, independientemente de su acepción, belleza femenina.
Por tanto, los hombres no podemos ser ninfómanos. Aunque tengamos lo mismo, pero en masculino. Ya no os robo más tiempo, y a disfrutar del acto más sublime (y a veces, por desgracia, rastrero), del cuerpo humano.