-Di di di.
-Di di.
-Di.
-¿Qué?
-No sé.
-Pues no digas que diga nada.
-Vale, no lo digo.
-Bien.
-Bien.

Decir mucho sin decir nada. A veces tengo la sensación de que lo que se escribe en muchos sitios es mero afán de llamar la atención, de tener un minuto de gloria. Dígase de columnistas varios, y el obligado-y generalmente muy mal redactado- editorial periodístico que dice lo que ya sabemos que va a decir casi sin leer el título.
Hay mucho besugo del habla y de la pluma suelto por el mundo. ¿Qué le vamos a hacer?