Arde Galicia
Bien podrían Dominique Lapierre y Larry Collins hacer una nueva versión tras Arde París y Arde Nueva York. Va en serio, no es ninguna coña: ¿más de setenta incendios en un fin de semana? ¿Por las buenas? Ja. Ahí detrás hay alguien con mucho poder muy interesado en la recalificación de terrenos. ¿Casualidad que todo el campo que hay al lado de Pontevedra esté ardiendo? ¿No se les habrá quedado pequeña la ciudad y querrán construir más -aún-?
Yo no creo en las casualidades. Al menos, no si se dan tantas tan juntas cuyo fin es compartido. Pero, ¿de qué nos quejamos, si el ladrillo es el motor de nuestra boyante economía alabada por The Economist?
Por si alguien no lo ha pillado todavía, estas llamas son provocadas. Me da igual que hagan una pequeña hoguera para su barbacoa (medidas de seguridad mediante), o un fuego de campamento (sí, sé que están prohibidos, pero no todas las leyes me van a gustar).

No es difícil, con esto, odiar todavía más a los especuladores, definidos
como los que especulan, esto es: " Efectuar operaciones comerciales o financieras, con la esperanza de obtener beneficios basados en las variaciones de los precios o de los cambios. U. m. en sent. peyor", según la RAE. Al menos, me quedo con esta acepción de las muchas que tiene el verbo especular.
Tranquilo todo el mundo, un especulador no está solo. Alguien hace la casa, alguien la vende, éste la compra, luego la vende, y gana dinero por trabajar... Nada.
Ya, por vagos y chupópteros, estos personajes me caen mal, muy mal. Pero me caen peor por practicar la usura con la vivienda. No, podían hacerlo con chupa chups, o con acciones de una empresa (se llama "invertir en bolsa"), pero lo hacen con la vivienda. Claro, todo el mundo necesita una. ¿Para qué ser humanista y permitir que el prójimo vea cumplidas sus necesidades básicas, si por ellas va a hipotecar a sus hijo (que nacerán diez años después de firmar el papelito con el banco), y yo me voy a llevar dinero?
Pero llega el problema. Se construye poco, y así la burbuja se va a pinchar porque habrá que sacar todo a la venta (sí, por ejemplo aquí en Navarra hay más del doble de viviendas vacías de las que se demandan para vivir). Entonces el especulador compra unos terrenos rurales por una miseria, les prende fuego, el ayuntamiento de turno -untado hasta las cejas- recalifica los terrenos en vez de repoblarlos, y...
¡Tachaaaaan! Florentino (Pérez) nos construye unos preciosos unifamiliares que costarán una burrada sólo apta para especuladores.
¿Quién dijo que la ley de la oferta y la demanda funciona? ¿No era un tal Adam Smith y toda la basura neoliberal que le sucede hoy día? Con lo fácil que sería poner unos impuestos que avanzaran a ritmo exponencial por cada vivienda en propiedad y nacionalizar los terrenos...

Porque está visto que todo proyecto liberal (capitalista suena muy fuerte, pero es lo mismo), para repartir el terreno ha sido una bazofia. Ahora tenemos esto, pero, ¿alguien ha estudiado en la E.S.O. las desamortizaciones de Madoz y Mendizábal y sus repercusiones sociales? Como la LOGSE nos ha intentado atontar a todos (y con muchos lo ha conseguido), pongo los correspondientes links.

En fin, dos siglos de despropósito(o propósito perverso), y camino del tercero, sin que nos importe destruirnos a nosotros ni hacer cenizas nuestro hermoso medio ambiente. Total, nuestra economía crece.
